RRSS06/04/20198min

¿Cuál es el objetivo de contar una historia? Podrían presentarse como respuestas estudios y estructuras que representan a la ficción, a la estructura del cuento, de la novela. Pero sucede que el debate entre la frontera de narrar un hecho real, basado en la vida propia o mencionar solo datos que nos arrojen un argumento de invención de las y los autores, está para mi puesto a un lado.

El asunto tiene que ver más con la literatura como una necesidad de contar y sí, de impregnar experiencias, en este caso desoladoras y cargadas de una profunda tristeza crónica, que nos dan cuenta por el contexto vivido y la época, que estamos frente a experiencia personal dura, pero descrita con un lenguaje poético, magistral y con una capacidad para describir única, me refiero a la serie de relatos En Tierras Bajas de Herta Müller.

Herta Müller es una novelista, poetisa y ensayista rumano-alemana. Su obra trata fundamentalmente de las condiciones de vida en Rumanía durante la dictadura de Ceaușescu. Su familia pertenece a una minoría alemana, los llamados Suabos del Danubio, que llevan varios siglos asentados en esa región. Ha sido galardonada con numerosos premios, entre ellos el Premio Nobel de Literatura de 2009.

Las obras de Herta Müller han sido traducidas a unos 50 idiomas. Además de obras literarias, Herta Müller también ha publicado ensayos, discursos y conferencias, audio-libros y poemas-collage.

En Tierras Bajas es su primer libro, los cuentos describen la vida de un pueblo del Banato Rumano durante la dictadura desde la mirada de una niña que describe a detalle los cuadros de su vida cotidiana, una vida oscura y difícil por decir lo menos, las pinceladas que detallan los momentos de estos relatos enrarecen la atmósfera y comienzan a transmitir una pesadumbre que cargamos hasta la página final, leer con opresión en el pecho. Pasar de un juego entre padre e hija a los golpes y la decepción del padre sólo porque la niña se atreve a tocarle el rostro, esta es sólo una de tantas situaciones que nos sumergen en las condiciones complejas a nivel político y social del momento en que Herta sitúa estas narraciones.

De entrada podemos decir que la estructura del libro podría resultar un poco confusa, y es que no hay como tal una cronología de los acontecimientos, además que entrarle al primer relato puede tomarnos por sorpresa en La Oración Fúnebre, la niña protagonista y narradora nos habla de su idea onírica del funeral de su padre, al principio no sabemos si se trata de algo que marcará la pauta de lo que viene, es decir si el libro comienza con la muerte del padre, pero al final caemos en cuenta que se trata de un sueño y es que de los quince relatos que se nos presentan la mayoría de ellos tienen referencia a los sueños y es nuestra tarea seguir el ritmo entre el imaginario cotidiano y el mundo onírico, vamos saltando de un sitio a otro.

En Tierras Bajas que da título al libro es el cuento más largo, los otros son más bien cortos, pero este tiene más de ochenta páginas llenas de referencias al día a día en el pueblo, a la ordeña de las vacas, a ver la vida pasar, sin embargo sabemos que algo no anda bien, que la vida está muy controlada y cerrada, que la violencia brutal hacia los hijos e hijas está justificada bajo el pretexto de que los hijos no deben guardar rencor a los padres, y también la esposa debe aguantar estoica las decisiones del marido y su vida fuera del núcleo familiar.

Müller nos habla de una infancia oprimida, de un mundo cerrado y claustrofóbico que en la mente de una niña es concebido como algo natural, no es que esté bien o mal, o sea justo o injusto… es que no conoce otra cosa. No hay referencias. La crueldad está en que el lector sí conoce, sí sabe. No tenemos la mente ni el desconocimiento de la niña, y vemos que lo que hay es opresión, machismo, violencia, palizas, ignorancia, racismo, crueldad, violaciones, alcoholismo.

Los siguientes relatos nos darán cuenta de ese mundo cerrado con muy pocas posibilidades de tener una esperanza, cargados de realidad, con una mirada inocente y necesaria para afrontar la adversidad, una serie de momentos que se transforman en recuerdos vagos y difusos pero imborrables, anclados a lo que conforman quiénes somos. Hay que acercarse a esta obra y adentrarnos a la prosa poética que Herta Müller nos regala, les dejamos un fragmento:

“Mamá me dijo ya has berreado bastante. Y tuve que dejar de llorar en el acto y ponerme a hablar amistosamente con ella. Los hijos nunca deben guardar rencor a sus padres, pues se merecen todo lo que éstos hacen con ellos. Tuve que reconocer en voz alta y espontáneamente que me había merecido aquel bofetón, y que era una lástima que a veces los golpes no dieran en el blanco. En eso llegó la abuela con la escoba grande. Una taza se había caído del armario cuando me estrellé contra él. La abuela empezó a barrer”.



RRSS15/03/20199min

Las personas cultivamos afectos, tenemos también preferencias por ciertas cosas que disfrutamos, es una cuestión de vínculos por sentir que pertenecemos, a veces queremos pensar que eso que gozamos va más allá del consumo desmedido, de la idea de poseer, yo particularmente he generado una creciente necesidad de acercarme a la poesía y prosa de Alejandra Pizarnik, la escritora argentina que nació en 1936 y que se suicidó en 1972, este dato ha sido lamentablemente célebre como pasa en nuestra sociedad y ha llegado a opacar su obra, parece algo común que aqueja a la condición de las mujeres, esto seguro nos ocupará en otras reflexiones y otros textos. El punto es que a quienes producen literatura también les ha interesado conectarse con Alejandra, como le sucedió a La muerte me da (en pleno sexo) novela (o trabajo experimental) de Cristina Rivera Garza a quien reseñamos esta semana.

Al ser una de mis escritoras a la que recurro en cualquier momento en reseñas anteriores hablamos de la trayectoria de esta académica mexicana, y de su novela Nadie me verá llorar, pero recordemos algunos datos de su biografía.

Cristina Rivera Garza nació en Matamoros, Tamaulipas en 1964 reside entre México y Estados Unidos, donde es directora del Máster en Bellas Artes en Escritura Creativa de la Universidad de California, San Diego.

Ha obtenido algunos galardones muy importantes a nivel nacional e internacional como el Premio Sor Juana Inés de la Cruz en 2001 y 2009, así como el Premio Roger Callois en 2013, otorgado en Francia. Ha cultivado la novela, el cuento, la poesía, el ensayo, además de su trabajo como académica. Entre sus obras más destacadas encontramos a Nadie me verá llorar, La Muerte Me Da, Los Textos del Yo, entre otras.

Cristina juega con el lenguaje y lo desordena, yo pensaba que ella ponía a prueba a sus lectores, pero al final de cuentas siento que sólo es un juego para sí misma. Si los libros que leemos, como los juegos de mesa tuvieran grados de dificultad, en escala del 1 al 5 para mí La muerte me da (en pleno sexo) tendría un 4. Para empezar porque la autora es personaje, “Una mujer que se hace llamar Cristina Rivera Garza descubre el cadáver de un joven acompañado de unos versos de la poeta Alejandra Pizarnik” eso de entrada ya puede comenzar a volarnos la cabeza.

Luego comenzaremos a jugar con la Detective y su asistente Valerio, y con una pieza clave que al principio no encaja: la periodista de la nota roja (que sí estudio periodismo) algo que se enfatiza mientras la historia transcurre, una mujer que se nos presenta como débil, callada, pero curiosa e insistente, Anne Marie Bianco, nombre que parece podríamos olvidar fácilmente.

Ahora sí, la estructura para comprender el nivel de dificultad 4, estoy hablando para lectores comunes, no eruditos ni estudiosos de las letras, ocho partes que nos guían en la cronología de la historia con 97 pequeños capítulos, como golpecitos, la novela se desliza ante nosotros, no se siente, 97 nombres diferentes para cada situación que será descrita, luego palabras sueltas, la novela no tiene una estructura lineal pero sabemos de qué se habla, aunque muy fácilmente podríamos perdernos, otra vez les digo que se trata de un nivel cuatro de lectura.

Mientras tanto Cristina coopera con el caso y asesora a la Detective que no conoce mucho de literatura, pero que ha visto muchos crímenes, ninguno tan sangriento como la historia plantea, un asesino que busca víctimas jóvenes, varones a quienes no sólo les arrabata la vida, sino su miembro viril, después de castrarlos les deja unos versos de la Pizarnik como recuerdo, firma su crimen como si quisiera que le encontraran y opera casi siempre en las mismas calles, en un callejón solitario, los hombres peligran en las noches. La búsqueda de quien podría operar con tanta minuciosidad sin dejar rastros, pero al mismo tiempo con tantas ganas de ser encontrado empieza a inquietarnos.

En el prólogo Cristina habla de cómo dinamitó esta idea en su cabeza producto de la violencia y nos dice “Había cuerpos de mujeres por todos lados, cada vez más. Cuerpos sin vida. Cuerpos destrozados. Todos volteábamos la vista a Ciudad Juárez, en la frontera entre México y Estados Unidos, pero todos sabíamos de alguien que conocía a alguien que había perdido a alguien. Todos perdíamos. Todos seguimos perdiendo.” Y así es como surge el hilo conductor de esta novela ¿Y si toda esa violencia ocurriera en el cuerpo masculino?

Luego también en el prólogo Rivera Garza nos comparte lo que representó incluir a Alejandra Pizarnik usando a la prosa como el refugio que para ella representó este recurso y a la poesía como el límite, un peligro constante, nos dice. Podemos inferir que el suspenso y la alusión a la violencia la logran los versos que serán utilizados a lo largo de esta historia que no es lineal pero que si conduce a algún sitio hasta entonces desconocido.

En los primeros capítulos la Cristina personaje sale a correr por placer y de forma utilitaria, como una necesidad, como la escritura y se encuentra con un cadáver sin pene, cubierto de sangre y expuesto, como una ofrenda, y el primer verso de Alejandra Pizarnik: Cuídate de mí amor mío/cuídate de la silenciosa en el desierto/de la viajera con el vaso vacío/ y de la sombra de su sombra. La novela es muy descriptiva con detalles, sangre, muertos, autopsias, mutilaciones. Al mismo tiempo la descripción persigue la estética, eso fue lo único que no permitió que me horrorizara, pensar que alguien a quien tú tanto admiras se le puede relacionar en un thriller que quiere llegar a dar con el culpable, aunque de esto ya no podemos dar más detalles.

Leer esta novela puede despertar esta diversidad de opiniones, la invitación es estar dispuesto a entrar en el juego literario y en las referencias, la novela está editada por Tusquets, originalmente en 2007, para hacer la reseña consultamos la edición especial de 2016.



RRSS08/03/20191min


RRSS08/03/20196min

Las vivencias, los momentos, las experiencias son esos destellos que nos dan sentido, distinguen el transcurrir de los días, casi siempre no se trata en sí de lo que nos pasa sino de cómo lo apropiamos. La poesía inmortaliza y delinea las palabras, les da armonía o las desordena como un torbellino, el punto es que de alguna forma vamos a sentir que algo se mueve.

Hay voces poéticas muy bellas, aterciopeladas, que hablan bajito, casi al oído, una voz elegante pero cercana, cotidiana y armoniosa, es una voz femenina que nos dice “Mi pasado/ es una niña que corre/ trepa árboles/consuela muñecas”, esta semana acompasamos nuestro pulso con los Azules versos negros de Grace Licea.

Grace Licea nació en Colima en 1976. Este es su primer poemario. Ha participado en talleres literarios con los poetas Efrén Rodríguez y Verónica Zamora quien editó esta primera publicación. Ha colaborado en los suplementos Destellos del periódico El Comentario y Ágora de Diario de Colima, así como para la revista literaria Monolito, en recientes días fue reconocida con la presea Griselda Álvarez que otorga el Congreso del Estado de Colima.

En Azules versos negros, Grace nos traza un camino que parece querernos conducir hacia un sitio íntimo, hacia su propia casa que la habita, comienza y nos relata sobre un niño “Tu voz es el advenimiento/ de todos mis anhelos/ y todos los acontecimientos…” la maternidad es un tema que está presente y se convierte en un relato cercano que nos habla de “una violeta masculina que nació inundando el quirófano de estrellas”.

Seguimos el recorrido por este hogar habitado por mujeres, las de medio día, la tía que es un fuerte, “las mujeres de la casa que miran el tren y lo despiden” y nos acercamos también a los propios desafíos de Grace siendo una mujer de precipicios, luego percibimos como se mira a través de su padre, de su hermano.

Nos queda clara también su relación con las aves, con la libertad con volar, se acerca también a la naturaleza, al mar, a los paisajes inolvidables que describe y nos provoca unas imágenes cargadas de belleza “Voy a mirar la aurora en este amanecer/ he conocido la esperanza”.

Y en la búsqueda del equilibrio hay un lado oscuro y profundo que nos marca por vivencias no tan gratas, sin sabores y recuerdos  “Es extraño recordar a mis muertos/ se abren igual que una rosa blanca/ aquellos cuya daga/ se clavó más profunda sobre sus pechos/ y su herida fue más profunda que la mía”.

Si bien la poesía es un género literario que produce cercanía, estamos ante un libro muy personal que nos da una muy buena entrada al Universo de Grace sus intereses y su estilo cálido, entrañable, como cuando le dice a su padre “Yo también lo he perdido todo/ como a ti solo me queda la familia/ y si la adversidad no te impidió/ hacer un modesto patrimonio/ a mi tal vez me sea dada la poesía”.

Sin duda la poesía es el patrimonio de Grace de eso no nos queda duda, la metáfora de su casa habitada cobra completo sentido, ese hogar rodeado de árboles, de aves, con corrientes de aire que nos mecen los cabellos, ese es el efecto de estos azules versos negros.

El libro está editado por Monte Venus ediciones y se publicó con apoyo del Instituto Griselda Álvarez y el Instituto Municipal de Cultura Manzanillo.



RRSS07/03/20191min

La Organización Mundial de la Salud define la salud mental como el estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.
El maestro en Psicología aplicada, César Augusto García Avitía da su punto de vista acerca del tema.



RRSS07/03/20191min

La Dra. Ada Aurora Sánchez Presidenta del Seminario de Cultura Mexicana Corresponsalía Colima y la maestra Yolanda Orozco Directora General de Artes y Humanidades de la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado, invitan al público en general a las conferencias de mujeres sobresalientes en la literatura, el arte y la ciencia.
Para más información consulta la página de la Secretaría de Cultura Colima o del Seminario de Cultura Mexicana.



RRSS06/03/20191min

La depresión es un trastorno que implica la dificultad para comunicarse con la sociedad. Afecta el estado emocional de la persona que la padece. Para hablar de esta enfermedad es necesario no confundirla con tristeza , ansiedad, etc.
Si tienes dudas o necesitas más información contacta a Itzury Escobar al 312 152 7496 o en su Fanpage Coach Itzury Escobar.



RRSS06/03/20191min

La palabra Cocone proviene del náhuatl “infancias” y Yocoya significa “inventar o crear”. El propósito del programa Cocone Yocoya, es fomentar la convivencia de estudiantes de la Universidad de Colima con niños de primaria con el fin de beneficiar la niñez, motivándolos a seguir con sus estudios.



RRSS05/03/20191min

Luego del éxito de su primera función, el próximo 7 de marzo se presenta en el Teatro Universitario Coronel Pedro Torres Ortiz “La vida es mejor cantando”, un musical es escrito y dirigido por Octavio Juanarena.

El musical narra la historia de ocho estudiantes y su profesor durante un viaje escolar a la ciudad de Puebla, donde les suceden diversas experiencias, las cuales ponen a prueba la confianza en sí mismos.



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